Es la pregunta que más nos hacen en el túnel. Y la respuesta corta es: más a menudo de lo que crees, pero sin obsesionarte. Un coche limpio no es solo cuestión de estética. La suciedad que se queda pegada acaba dañando la pintura, y ahí el arreglo ya cuesta dinero.
La regla general: cada una o dos semanas
Para un uso normal, lavar el coche cada 10 o 15 días es el punto ideal. El tiempo suficiente para que no se acumule mugre difícil, y sin pasarte. Si además tienes lavados ilimitados, no hay razón para estirarlo: un lavado rápido y frecuente cuida más que uno a fondo de vez en cuando.
Depende de dónde vivas y cómo uses el coche
Hay situaciones que piden lavarlo más seguido:
- Cerca del mar: la sal en el aire es muy corrosiva. Aquí conviene lavar cada semana.
- Aparcas bajo árboles: la resina y los excrementos de pájaro atacan el barniz en horas. Quítalos cuanto antes.
- Carretera y polvo: si haces muchos kilómetros o vives en zona de obras, el frontal se ensucia rápido.
- Invierno con sal en la carretera: uno de los peores enemigos de los bajos del coche.
Señales de que ya toca
Si al pasar el dedo por la carrocería notas una capa áspera, si los cristales cuesta verlos limpios o si las llantas están cubiertas de polvo de freno, el coche te está pidiendo un lavado. No esperes a que se vea sucio de lejos: para entonces la suciedad ya lleva tiempo trabajando.
Lo importante es la constancia
Un coche que se lava a menudo se mantiene mejor con muy poco esfuerzo cada vez. Es como cualquier mantenimiento: sale más barato prevenir que recuperar. Con una suscripción, ese hábito deja de ser un gasto que piensas cada vez y pasa a ser parte de tu rutina.