Es la pregunta que más nos hacen en el túnel. Y la respuesta corta es: más a menudo de lo que crees, pero sin obsesionarte. Un coche limpio no es solo cuestión de estética. La suciedad que se queda pegada acaba dañando la pintura, y ahí el arreglo ya cuesta dinero.

La regla general: cada una o dos semanas

Para un uso normal, lavar el coche cada 10 o 15 días es el punto ideal. El tiempo suficiente para que no se acumule mugre difícil, y sin pasarte. Si además tienes lavados ilimitados, no hay razón para estirarlo: un lavado rápido y frecuente cuida más que uno a fondo de vez en cuando.

Depende de dónde vivas y cómo uses el coche

Hay situaciones que piden lavarlo más seguido:

Señales de que ya toca

Si al pasar el dedo por la carrocería notas una capa áspera, si los cristales cuesta verlos limpios o si las llantas están cubiertas de polvo de freno, el coche te está pidiendo un lavado. No esperes a que se vea sucio de lejos: para entonces la suciedad ya lleva tiempo trabajando.

Lo importante es la constancia

Un coche que se lava a menudo se mantiene mejor con muy poco esfuerzo cada vez. Es como cualquier mantenimiento: sale más barato prevenir que recuperar. Con una suscripción, ese hábito deja de ser un gasto que piensas cada vez y pasa a ser parte de tu rutina.