Cuatro fases automáticas que limpian y protegen la carrocería sin que tengas que bajarte del coche. Entras, te dejas llevar y sales seco.
Antes de que nada toque la pintura, el agua a presión arrastra el polvo, la arena y el barro. Es el paso que evita que la suciedad suelta acabe rayando la carrocería en las fases siguientes.
Una capa de espuma envuelve todo el coche y actúa unos segundos. Disuelve la grasa de carretera, los restos de insectos y la suciedad más pegada, para que los cepillos apenas tengan que frotar.
Rodillos de microfibra suave que se adaptan a la forma del coche. Limpian sin rayar, también en los laterales y las llantas. Nada que ver con los cepillos duros de los túneles antiguos.
Aire a alta potencia que retira el agua sin tocar la pintura, así que no puede dejar marcas. Según tu plan, aquí se aplica también el abrillantado, el tratamiento antisal o la cera de protección.
Sin apps que instalar ni papeles que firmar.
Desde la web o hablando con el operario en el carwash. Solo hacen falta tu correo, tu nombre y tu matrícula.
El cobro es online con tarjeta. En cuanto se confirma, recibes en tu email un QR personal e intransferible.
Enseña el QR al operario en la entrada. Lo escanea y pasas al túnel. Las veces que quieras al mes.
Hazlo aquí en dos minutos, o pásate por el carwash y te damos de alta en el momento.